La economía española afronta una nueva amenaza sobre sus costes. Si el Gobierno no aprueba antes del 30 de septiembre un nuevo paquete de medidas, el precio del gasóleo podría aumentar hasta 24 céntimos por litro a partir del 1 de octubre.

Para una empresa de transporte, la cifra no es menor. Un camión que consuma alrededor de 3.000 litros de gasóleo al mes tendría que afrontar unos 720 euros adicionales cada mes, más de 8.600 euros al año, por el mismo combustible y sin recorrer un solo kilómetro más.

El dato de la inflación de agosto conocido hoy demuestra que este problema trasciende al transporte. Con una inflación del 4,3%, frente a un incremento salarial medio del 3,04%, las familias ya están perdiendo poder adquisitivo y las empresas soportando una presión creciente sobre sus costes.

El transporte de mercancías es imprescindible para el funcionamiento de la economía. Los camiones transportan los alimentos que llegan a los supermercados, las materias primas que necesitan las industrias, los productos que venden las empresas y la mayor parte de las mercancías que entran y salen de nuestro país. Además, en el transporte de mercancías por carretera, la repercusión del precio del combustible en las tarifas es obligatoria por ley y su incumplimiento está sujeto a sanción. Por tanto, cualquier incremento del coste del combustible termina repercutiendo en toda la cadena de suministro y, en última instancia, en el precio que pagan empresas y consumidores.

Medidas para evitar la subida del gasóleo 

La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) considera que España no puede permitirse que el encarecimiento del combustible siga alimentando la inflación y reduciendo la capacidad de compra de los ciudadanos.

Por ello, reclama al Gobierno que actúe con anticipación y adopte antes del 1 de octubre las medidas de apoyo necesarias para evitar una nueva escalada de costes. Las empresas necesitan estabilidad y previsibilidad para contratar, fijar precios y planificar su actividad, especialmente ante unos incrementos de costes energéticos que escapan por completo a su control.

España necesita proteger la competitividad de su economía y evitar que el aumento de los costes energéticos vuelva a lastrar la actividad económica.

Por eso, mientras persista esta situación excepcional, la CETM considera necesario mantener unas ayudas suficientes que permitan contener el impacto del combustible y evitar que una nueva subida termine trasladándose a los precios y agravando la pérdida de poder adquisitivo de familias y empresas.