La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) manifiesta su más rotundo rechazo a las iniciativas aprobadas por el Parlament de Cataluña que vuelven a situar al transporte de mercancías por carretera como principal responsable de los problemas de movilidad y plantean nuevas cargas y restricciones para un sector que resulta esencial para la economía y el bienestar de los ciudadanos.

Una vez más, cuando surgen problemas de congestión o de gestión de las infraestructuras, la solución parece pasar por señalar a los camiones cuando las carreteras las utilizan millones de vehículos cada día, no solo los de transporte de mercancías. Sin embargo, cuando el país afronta situaciones críticas o emergencia, es precisamente el transporte por carretera el que garantiza el abastecimiento de hospitales, supermercados, industrias y hogares. Entonces los transportistas son imprescindibles; después vuelven a convertirse en el blanco de nuevos e injustos señalamientos.

Desde la CETM recordamos una vez más que el transporte de mercancías ya contribuye de forma muy significativa a la financiación de las infraestructuras a través de la elevada fiscalidad que soporta, especialmente mediante el impuesto sobre los carburantes. Solo la recaudación derivada de la fiscalidad de dichos carburantes supera los 21.000 millones de euros al año, una cantidad que evidencia que el sector ya realiza una aportación más que suficiente al sostenimiento de la red viaria. Pretender imponer ahora un nuevo sistema de pago por uso supondría una doble imposición para un sector que ya soporta una de las mayores cargas fiscales y regulatorias de la economía.

Como ha defendido en numerosas ocasiones el presidente de la CETM, Carmelo González, “no es aceptable que el transporte sea utilizado de forma recurrente como recurso fácil para recaudar más o para trasladar la responsabilidad de problemas estructurales cuya solución corresponde a las administraciones”.

Resulta llamativo que algunos solo se acuerden de los camiones para imponerles más peajes, más restricciones o más controles. Quizá el problema es que las mercancías no votan. Pero los transportistas sí, y sobre todo millones de ciudadanos dependen cada día de que un camión llegue a su destino, porque conviene recordar que el transporte está presente en cada momento de la vida cotidiana (sin camiones no hay alimentos en los supermercados, no hay medicamentos en las farmacias, no hay materias primas en las fábricas y, ahora que estamos en pleno verano, tampoco habría esa cerveza bien fría ni esa tapa que tantos disfrutan en una terraza), aunque a menudo solo se le recuerde cuando interesa convertirlo en el problema.

La CETM exige que cualquier debate sobre la financiación y gestión de las infraestructuras se base en criterios de rigor, equidad y diálogo con los sectores afectados, y no en medidas que penalicen de forma sistemática a quienes garantizan el suministro de bienes, la actividad económica y la competitividad del país.

El transporte de mercancías no es el problema; es parte imprescindible de la solución. Basta ya de convertir a los transportistas en el chivo expiatorio de cada debate sobre las carreteras.