La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) valora positivamente que, tras más de dos años sin ayudas específicas para la renovación de flotas de vehículos pesados tras la finalización del programa Moves Mitma, el denominado Plan Social para el Clima contemple nuevas líneas de apoyo destinadas a la transición hacia tecnologías más sostenibles en el transporte por carretera.
En particular, la CETM considera relevante el esfuerzo presupuestario previsto para la renovación de flotas y el impulso de la infraestructura de recarga, así como el reconocimiento de la situación de vulnerabilidad de una parte significativa del tejido empresarial del sector. No obstante, la Confederación advierte de que el enfoque del plan resulta excesivamente restrictivo al vincular de forma prácticamente exclusiva la descarbonización a la electrificación de los vehículos.
En línea con lo reiterado por el presidente de la CETM, Carmelo González, “descarbonizar no es sólo electrificar”, ya que existen diferentes tecnologías y soluciones igualmente válidas para la reducción de emisiones, como los combustibles alternativos, los biocombustibles avanzados o la mejora de la eficiencia de los motores actuales. Limitar las ayudas únicamente a una única vía tecnológica supone, a juicio de la organización, una visión incompleta de la transición energética y puede dejar fuera soluciones maduras, disponibles y más adaptadas a la realidad operativa del transporte de mercancías.
Asimismo, la CETM quiere manifestar su preocupación por el hecho de que las ayudas se dirijan exclusivamente a microempresas y autónomos vulnerables, excluyendo al resto del tejido empresarial del sector. Si bien se reconoce la necesidad de apoyar a los operadores de menor tamaño, la realidad es que todas las empresas de transporte, independientemente de su dimensión, se enfrentan a los mismos retos de descarbonización, renovación de flota y adaptación normativa, aunque con distinta capacidad de inversión.
Equilibrio en las ayudas
La CETM considera que las políticas públicas deben aplicarse de forma equilibrada y proporcional al conjunto del sector, evitando generar distorsiones competitivas y garantizando que ninguna empresa quede fuera de los procesos de transición por razón de tamaño. La descarbonización del transporte por carretera solo será efectiva si se construye sobre un modelo inclusivo, tecnológicamente neutro y compatible con la viabilidad económica de todas las empresas.
En cualquier caso, y sin esperar a la puesta en marcha del Fondo Social para el Clima, la CETM considera imprescindible activar de inmediato un plan de ayudas real y concreto que permita acompañar a las compañías de transporte en el proceso de descarbonización, al igual que ya han hecho otros países de nuestro entorno, como Francia, mediante programas específicos de apoyo al sector.
Finalmente, la Confederación confía en que el proceso de audiencia pública permita mejorar el texto actual del Plan Social para el Clima y adaptar sus medidas a la realidad del sector del transporte de mercancías, de forma que la transición energética sea efectiva, justa y realmente aplicable a toda la cadena logística.
