La Organización Mundial del Transporte por Carretera (IRU), a la que pertenece CETM, junto a la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la Cámara Naviera Internacional (ICS) y la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF), han pedido de manera conjunta a los Gobiernos que, ante la aparición de la variante Ómicron, no vuelvan a imponer restricciones fronterizas que limiten la libertad de movimiento de los profesionales del transporte.l

Las principales organizaciones internacionales del transporte consideran que las reacciones instintivas de los líderes mundiales suponen mayor riesgo de colapso para la cadena de suministro global y ponen de manifiesto que no han aprendido de los errores cometidos en los dos últimos años.

Es fundamental que los trabajadores del transporte transfronterizo puedan realizar su labor sin alteraciones y cruzar las fronteras sin reglas demasiado restrictivas puesto que las cadenas de suministro “ya están enfermas”.

Tal y como indican en un comunicado, una semana después de que la OMS designará la nueva cepa como “variante de preocupación”, al menos 56 países han vuelto a imponer diferentes restricciones de viaje.

Ante esta situación, la IRU y el resto de las organizaciones exigen que se ponga fin “al enfoque apresurado y fragmentado de las reglas de viaje” y declaran que lo que realmente se necesitan son “acciones decisivas y coordinadas” para aliviar la tensión en la cadena de suministro.

Asimismo, también han expresado su frustración después de que los Gobiernos no hayan cumplido con las medidas que las mismas organizaciones promovieron en el mes de septiembre y que se enumeran a continuación:

  • Garantizar la circulación libre y segura de los trabajadores del transporte.
  • Dar prioridad a los trabajadores del transporte para recibir vacunas reconocidas por la OMS.
  • Adoptar protocolos duraderos de viaje y salud desarrollados por la industria para la gente de mar, los conductores y la tripulación aérea, con el respaldo de la OMS, la OIT, la OMI y la OACI.
  • Crear certificados y procesos de vacunación armonizados a nivel mundial, digitales y mutuamente reconocidos para demostrar las credenciales de salud (incluido el estado de vacunación y los resultados de la prueba COVID-19), que son fundamentales para garantizar que los trabajadores del transporte puedan cruzar las fronteras internacionales.
  • Aumentar el suministro mundial de vacunas por todos los medios a nuestra disposición para acelerar la recuperación de nuestras industrias.

El secretario general de la IRU, Umberto de Pretto, ha manifestado el desengaño que ha vivido tras comprobar como “los gobiernos cambian unilateralmente cientos de reglas que afectan a los trabajadores del transporte transfronterizo en cuestión de horas” y ha denunciado la situación que tienen que soportar los conductores profesionales que “pagan un alto precio simplemente por hacer su trabajo”. “Ellos, y todos los que confiamos en su servicio, nos merecemos algo mucho mejor “, ha recalcado.